La igualdad de género como principio gestor de la Masonería Mixta

Rep:. Logia Conde Saint Germain Nº 8

La igualdad de género como principio gestor de la Masonería Mixta

“La igualdad de género como principio gestor de la Masonería Mixta”…la frase en sí misma encierra un pequeño truco discriminador. Algunos o algunas podrán disentir conmigo en este punto, por diversas razones. Los y las invito a mirar -se y buscar la suya, a tomarse un segundo para respirar profundo y luego, antes de pensar que eso es verdad, pensar ¿porqué creo que eso es verdad? ¿De dónde viene eso que creo? ¿Quién soy yo al creer eso? Lo que hacemos en este templo, busquemos la verdad.

En este momento me presento, soy X , aprendiz en la Francmasonería, y, antes que un genero, soy persona. Y he ahí el truco, cuando decimos que tal o cual es mujer o que tal o cual es hombre, estamos haciendo una diferencia, y es una diferencia que se asienta en unas bases bien poco sólidas, ya que viene incluso a ser una recursividad, si no se es hombre, se es mujer y, si no se es mujer, entonces se es hombre. No hay salida.

Al hablar de igualdad de género, necesariamente hablamos de diferencias, ya que, si no las hubiera, no sería necesario mencionarlo.

Pienso que, la igualdad de genero como principio gestor, tiene buenas intenciones, pero en la práctica, no esta lo suficientemente revisado, y es por esa misma razón: si estamos ya bien, ¿para que revisar eso?

Iniciamos hombres y mujeres y eso nos hace sentir orgullo, nos hace sentir que practicamos la inclusión, pero luego… el lenguaje, ahí algunas personas se ponen “sofisticadas”. Y como ejemplo les muestro este mismo párrafo: “Iniciamos hombres y mujeres y nos sentimos orgullosos ya que somos inclusivos”. ¿Puedes ver alguna diferencia? No es tan complicado, no toma tanto tiempo, no es “poco práctico”, es que algunas personas no quieren cambiar, si ya nos dijeron que al hablar del “hombre” se habla de hombres y mujeres. Entonces ¿porque, me pregunto yo, si en una sala llena de mujeres, el único hombre que hay ahí se incomoda, si se les saluda con un “hola chicas”?.

La Masonería Mixta me hace sentido, no me quiero expresar mal, creo que es mejor que una Masonería para un solo sexo, ya que eso es el mundo, existe la versión humana macho y hembra, aun cuando también puede haber otras (intersexuales). Pero, si hablamos de igualdad de género, creo que la frase es – aún – pretenciosa, ya que el género es construido por la sociedad en la cual nos desarrollamos y lo asociamos al sexo, siendo el problema, el que creemos en su inherente correspondencia, lo cual dista mucho de ser una verdad. Mientras creamos que hay un sexo superior al otro y eso lo asociemos a un género, seguiremos generando desigualdad. Y esto es lo que siempre debemos estar revisando, ya que hay mucho de lo cual, no somos conscientes.

En la Masonería Mixta, suponemos  que creemos en la igualdad de capacidades de hombres y mujeres para ser iniciados y desarrollarse como francmasones. Pero es recién ahí donde el camino empieza, el mismo hecho de que se desarrollara – recientemente – un “protocolo de prevención y actuación sobre la violencia de género” nos indica que, en algún punto, no practicamos la igualdad, que incluye tener respeto y empatía.

Y te pregunto a ti, hombre: ¿te has sentido de alguna manera amenazado por este protocolo? Y a ti, mujer: ¿te sientes un poco más segura con este protocolo?

Puede ser…sin embargo el protocolo protege a hombres y mujeres, ¿Alguien más lo ve así?

Considerando un poco de historia, vamos mucho mejor en términos de igualdad de género, ahora esta orden recibe el nombre de Gran Logia Mixta de Chile y, teniendo en cuenta que los orígenes de la participación femenina se remontan a las Logias de Adopción, como nos comenta Wirth (1974) cuando algunos franceses ya desde 1739 tenían la inquietud de hacer partícipe a la mujer en los trabajos masónicos. “Diversas asociaciones fueron creadas con ese objeto […] Pero todas estas creaciones no se acercaban sino muy vagamente a la Francmasonería, la que en 1774 acordó su protección oficial a la Masonería de Damas. Numerosas Logias de Adopción fueron entonces fundadas” (p.64).

Todo este asunto de “hacer partícipe” y luego “acordar protección oficial” son las formas del lenguaje que ponen a un sexo por sobre el otro, aún, con buenas intenciones.

El mismo autor habla respecto a la igualdad, según Wirth (1974) a quienes se hacían masones les “fascinaba la Práctica de la Igualdad” (p. 47). Y que “en el seno de las Logias se encontraba realizado el ideal de una vida más perfecta. Las castas se borraban, el individuo no era apreciado sino como hombre, es decir en razón de su valor real, haciendo abstracción de sus condiciones de nacimiento” (p.47)

Podemos ver que, exceptuando los genitales, todo suena a miel sobre hojuelas, pero ¿qué tipo de fraternidad e igualdad niega a su propia madre? Luego podemos ver que, para estos antiguos masones, las mujeres sí tenían – o tienen – un importante rol, el cual se aprecia en que al recién iniciado se le da dos pares de guantes blancos, uno para sí y el otro para “la mujer que él más estime “. La Francmasonería rinde así homenaje a las virtudes del sexo, que ella rehúsa  obligada por la aridez de los trabajos ordinarios. La mujer es la sacerdotisa del hogar doméstico. Ella vela dentro, mientras el hombre se debate afuera. Cuando este llega rendido de los combates del vivir, recobra sus fuerzas al lado de la fiel compañera que cura sus heridas. Inteligente, animada de un valor distinto al suyo, ella lo sostiene en sus horas de desfallecimiento, le da valor en sus generosas empresas y se hace, de esa manera, su incesante colaboradora. Y, cuando el hombre experimenta la tentación de olvidar sus deberes, corresponde a la mujer recordárselos. La Francmasonería ha querido darle este potente medio. Los guantes blancos recibidos el día de su iniciación evocan al masón el recuerdo de sus compromisos. La mujer, que se los  mostrará cuando él esté por desfallecer se le aparecerá como su consciencia viva, como la guardadora de su honor. ¿Qué más alta misión se lo podría encomendar a la mujer que más se estima? El ritual hace notar que esta no siempre es la que más se ama, porque el amor, a menudo ciego, puede engañar acerca del valor moral de la que debe ser la inspiradora de todas las obras grandes y generosas. Un regalo que se puede ofrecer solo una vez en la vida” (p. 144 – 145)

Podemos ver aquí, velado por la autosuficiencia, los roles asignados a cada sexo, el hombre afuera, la mujer dentro y por más que se diga que es más inteligente, poco se requiere de ella en términos cognitivos y termina siendo un sustituto de madre para ese masón ya que, básicamente, debe: consolar, animar, coordinar la casa, recordar al hombre sus deberes y ser su consciencia. Todo dicho con palabras bonitas, pero la verdad es ahí cuando la mujer era vista como un elemento que era útil al desarrollo de otro. Y se dan unas claras pautas de cómo es una buena mujer, digna de la estima de un masón. Un cuento de princesas.

Un rol para cada sexo, que a más de alguien le parece algo normal, como algo obvio, de esto dice Bordieu (2000); La división entre los sexos parece estar “en el orden de las cosas”, como se dice a veces para referirse a lo que es normal y natural, hasta el punto de ser inevitable: se presenta a un tiempo, en su estado objetivo, tanto en las cosas (en la casa por ejemplo, con todas sus partes “sexuadas”), como en el mundo social y, en estado incorporado, en los cuerpos y en los hábitos de sus agentes, que funcionan como sistemas de esquemas de percepciones, tanto de pensamiento como de acción. (p. 21)

Monique Wittig (1981) en su ensayo  No se nace mujer  dice que; Según — Colette Guillaumin ha demostrado que, antes de la realidad socio – económica de la    esclavitud negra, el concepto de raza no existía, o por lo menos, no tenía su significado moderno, pues designaba el linaje de las familias. Sin embargo, hoy, nociones como raza y sexo son entendidas como un <<dato inmediato>>, <<sensible>>, un conjunto de <<características físicas>>, que pertenecen a un orden natural. Pero, lo que creemos que es una percepción directa y física, no es más que una construcción sofisticada y mítica, una <<formación imaginaria>> que reinterpreta rasgos físicos (en sí mismos tan neutrales como cualquier otro, pero marcados por el sistema social) por medio de la red de relaciones con que se los percibe. (p. 23)

Para tratar de buscar alguna objetividad incluyo algunas definiciones de la RAE:

Igualdad:

  • Conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad.
  • Correspondencia y proporción que resulta de muchas partes que uniformemente componen un todo.
  • Principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones.

Respecto de esta definición puedo decir que, si vemos el cuerpo de hombres y mujeres cis, claramente no son iguales, pero en concreto: asumir roles, formas de ser, gustos, comportamientos, hasta donde puede o no llegar, como se viste, que hace, que no, cuando, con quien, etcétera, en base a esta observación, es tan absurdo como asumir que alguien habrá de ser más o menos inteligente, en base al color de su piel.

Género:

  • Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.
  • Clase o tipo al que pertenecen personas o cosas.
  • Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico.

Usado como una palabra que permite agrupar – no entiendo nuestra obsesión humana por agrupar – pero me resalta más el aspecto de que habla de los seres humanos de cada sexo al cual se le adosa lo sociocultural. Y lo sociocultural es una construcción, una creencia, por lo tanto, es de relevancia, si queremos igualdad de género, tener en cuenta esto, que al final buscamos igualdad en algo que inventamos basándonos en una apariencia externa que no es igual. Es como que creamos un problema porque teníamos una solución.

Sexo:

  • Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas.
  • Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo.
  • Órganos sexuales.

Esta definición se funda en la biología, lo cual podría ser un poco más objetivo. Pero ¿quien sabe? No considera el hermafroditismo, condición que sí se presenta en plantas y animales, incluyendo al ser humano.

Tomando estas definiciones, la historia y lo que implica que el género sea una construcción social que quiere hacerse pasar como objetiva en base a diferencias que, no son mucho más relevantes que, el color de los ojos, o la estatura. Construcción social que, a modo de condicionamiento, se nos impone desde antes de nacer en los baby showers celestes o rosados, en como nos hablan y nos tratan y de ese día hasta hoy martes dos de julio de 2019. Nuestra historia es lo que somos, lo cual incluye las ideas que tenemos respecto de lo que es ser hombres o mujeres. Son estas ideas las que llevan a pensar en La Mas:. Mixta como algo a destacar, la Masonería podría ser solo Masonería, ni mixta, femenina, masculina, regular o irregular.

Buscando ser consecuentes con lo que señala Oswald Wirth (1984) acerca del Gabinete de Reflexión, en el cual el profano leía: “Si tú respetas las diferencias humanas sal, no se las conoce aquí” (p.32).

CONCLUSIONES.

La Gran Logia Mixta de Chile, busca romper con esta historia, siendo una Orden en la que participan mujeres y hombres. Con igualdad de derechos y deberes, en lo concreto, somos iguales. Nos iniciamos y participamos por igual, podemos ocupar todos cualquier cargo.

Por eso la logia mixta es para mí, la única opción real, pero sugiero a mis hermanos y hermanas, mantenerse revisando internamente ¿por qué  estás acá?, y no darlo por hecho, o porque no te aceptaron en otra forma de Masonería ni nada, si estás aquí estás aquí. Y debemos asumir este compromiso de vernos como iguales y actuar como iguales, respetarnos como iguales y que no tenga que existir un protocolo para que prime en nuestro trato la empatía, el afecto, el mirar a quien tengo en frente sin asumir nada. Y sin justificarnos en frases sexistas como “es que así somos los hombres” o “quién entiende a las mujeres”, ya que somos masonas y masones en busca de la verdad, las frases, las conductas y creencias a priori, son un velo de la verdad y esas están dentro de cada quien por lo que es un desafío mirar ahí.

Quiero llegar a que la idea de igualdad de género no es tan vigilada en su práctica en lo cotidiano masónico, como por ejemplo en el ágape. A que apuntemos a esa igualdad y no a un mero cambio de roles pasando de patriarcas a matriarcas, que es al poder al que hay que quitarle poder y así no luchar por quien es el perro de arriba y quien el perro de abajo como proponía Fritz Pearls. Que, como Masonería Mixta tenemos una buena intención en que la igualdad de género sea un principio gestor, pero, debemos vigilar nuestras prácticas para que no nos conformemos con que se inician hombres y mujeres por igual, sino que son tratados y tratadas con equidad, que somos considerados por igual. Valorados por igual. Y que observemos constantemente desde donde estamos mirando el mundo y notemos nuestros sexismos en cada momento, y así, nuestro principio gestor, será mucho más que gestor, será vida y se podrá llevar al mundo profano.

“Todos somos diferentes, es el único punto en el que somos iguales”

Es mi palabra
Q:.H:. M. A. V. M.

REFERENCIAS.

Wittig, Monique (1981) El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Libros de la mala semilla. Buenos Aires, Argentina.

Wirth, Oswald (1894) El libro del Aprendiz. Biblioteca Upasika.

Wirth, Oswald (1974) El libro del Aprendiz. Santiago, Chile.

Bordieu, Pierre (2000) La dominación masculina. Ed. Anagrama. Barcelona, España. 

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