¿Por Qué Ser Masón Hoy?

Rep:. Logia Conde Saint Germain Nº 8

¿Por Qué Ser Masón Hoy?

El mundo -en ocasiones- nos parece caótico, injusto, intolerante, perdido, con una humanidad al borde de la extinción.

            Pero a veces vemos su verdadera belleza y nos parece que todo puede suceder, que existe esperanza, que el amor todo lo puede más allá de las evidencias empíricas.

            Esta dualidad o ambivalencia tiene un sentido cabalístico, el primero es el mundo de los sentidos, lo que vemos, tocamos, saboreamos, sentimos, es el mundo del 1% y el segundo es la conexión con la Luz creadora, con el G.A.D.U., el reino del 99%.

            El mundo que vemos a diario es un mundo sumido en la oscuridad y el egoísmo que nos impide ver la verdad, de hecho nos impide ver lo que otros ven, todo lo que pasa es en torno a uno mismo, a nuestra mirada, nuestras sensaciones sin conexión con el todo colectivo.

            Cuando elegimos no reaccionar, no ser efecto del destino, cuando somos proactivos y desinteresados, compartimos Luz, somos creadores, somos la causa y la Luz en la oscuridad, hasta que nuestro ego nos vuelve a bajar a este mundo.

            La masonería, es un camino de perfección individual, porque como decía León Tolstoi, no podemos cambiar  el mundo sin cambiarnos a nosotros mismos.   Esto nos da el  punto de partida para entender por qué ser masón hoy, en medio del mundo sensitivo.

            En mis planchas anteriores he partido por el concepto, la historia para desarrollar el estudio. Hoy no haré aquello, porque simplemente hoy mi palabra vendrá de mi experiencia personal, que puede ser buena o mala o por lo menos algo dejará.

         La francmasonería nace de entender que el mundo no puede seguir en una escalada de odio e intolerancia, de desigualdad e injusticia. Lo que se traduce en que todos somos parte del problema y también de la solución, por eso la fraternidad es una forma de compartir lo aprendido en nuestras logias.

            A Gandhi, se le atribuye haber dicho que si los cristianos practicaran lo que dice la biblia él sería cristiano. Lo mismo pasa con los masones, el día en que practiquemos lo que nuestros preceptos dicen y que logremos que la humanidad lo entienda, la masonería va a desaparecer porque habremos logrado nuestro cometido.

            Probablemente nos cuestionemos el hecho de ser masones, cuando vemos a QQ.·.HH.·. siendo cuestionados por acoso o que a algunos le interese  solamente  llevar  el mandil y cómo ir subiendo en posiciones de poder -contradiciendo nuestros preceptos constituyentes-, otros más preocupados de la forma que del fondo (Rito vs. lo que realmente somos), desvirtuando lo que realmente significa ser masón.  Para  el entendimiento del autor -masonería- es el camino hacia la Luz del conocimiento, y una vez obtenida sea compartida con la humanidad.

            En definitiva, el masón no sólo tiene que serlo, sino parecerlo. Esto es, un masón que no brilla por la luz de su conocimiento, deja de serlo. ¿Sino, cómo nos reconocerán como masones?; ¿Por nuestro conocimiento del rito?; ¿Por el mandil?; ¿Por lo buenos para la buena mesa? o ¿Cómo hombres y mujeres justos, tolerantes y generosos?

            La verdad, es que las instituciones no se debieran medir por lo que hacen los individuos que la componen, sino por lo que entregan a la humanidad. Pero, la regla general es que juzgamos al todo, por unos pocos. De lo que se desprende que nuestros criterios valóricos deben ser -a lo menos- similares a los pilares fundamentales de la masonería.

            Cuando entramos a una peluquería, a un gimnasio o hacemos una dieta lo que buscamos es salir mejor de lo que entramos. Lo mismo aplica a la vida y a la masonería, si sólo dejamos que la vida pase, que las cosas sucedan sin haber hecho ningún cambio, sin haber sido proactivos y no reactivos, si no buscamos la Luz del Conocimiento ¿a qué realmente vinimos a esta vida?; ¿Qué nos diferencia de una vaca que pasta todos los días en el mismo lugar y que en el mejor de los casos espera que alguien le dé de comer?; ¿Si entramos a la masonería y seguimos siendo los mismos intolerantes, cegados por el egoísmo y mezquinos al compartir la luz, a qué vinimos aquí?

            Con esta visión crítica, entendiendo que vivimos en una era en que todo secreto ha sido revelado -a lo menos en apariencia-, la gran mayoría de los ritos se encuentran en Google. Por lo mismo, pareciera que ser masón ya no es algo ocultista o secreto. En cierta medida, se ha matado el misterio de la curiosidad.

            Por otra parte, el poder del que gozaron los masones también ha ido disminuyendo paulatinamente, en conjunto con la reducción de sus filas y el hecho de que hemos ido olvidando las grandes luchas que en la era de oro de la masonería marcaron la historia del hombre para siempre, como la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789 y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948. A nivel nacional la Ley de la Silla y la Ley del saco fueron de las primeras leyes laborales que existieron en Chile y su génesis está en la masonería chilena.

¿Por qué ser Masón Hoy?

            En primer lugar porque la Francmasonería nace de la Luz y tiene por finalidad compartir esa Luz para beneficio de la humanidad.

            En segundo lugar, porque hoy más que nunca se necesitan masones comprometidos en luchar por la igualdad, la libertad y la fraternidad. Estamos en un mundo en que se caen las instituciones vertiginosamente, en que el vacío que dejan las religiones -cada vez más vapuleadas-ante la ignorancia y la desesperación de perder el sentido de la vida la gente se centra en el fanatismo, la discriminación, la violencia para defender sus creencias. Nuestra misión, es poner orden en el caos. 

            Por último,  porque es un desafío fortalecer una institución el  la cual se ha dejado de tener fe, que se ha dedicado a la autocomplacencia de lo importante que fue en el pasado, porque en la actualidad es nuestra misión atraer a más personas que crean que podemos reconstruir el templo de Salomón, donde volverá a reinar la justicia, el amor al prójimo y la fe en la humanidad.

CONCLUSIONES

            Para lograr la conversión de personas inquietas con el conocimiento, la autorrealización, la autodeterminación, debemos evolucionar y la evolución implica cambios, fortalecer los cimientos de nuestra institución.

            Las personas no llegan a  nuestros templos  para buscar nuevos ritos o ampliar su vocabulario de términos ocultistas. El hombre y la mujer dolientes de este siglo buscan respuestas, buscan luz, tienen deseos y los deseos deben ser satisfechos.

            El deseo, es lo que es ser humano. Buscamos satisfacer a lo menos tres niveles de deseo:

Nivel Uno. Enfocados a gratificar sus impulsos animales primarios. Comer, dormir, el deseo de sexo (no amor). Para satisfacer estas necesidades podemos usar el pensamiento racional e intelectual, pero lo hacemos para satisfacer las necesidades más básicas.

Nivel Dos. Satisfacción de deseos que no se encuentran en el mundo animal, tales como el honor, poder, prestigio, fama y el dominio sobre los demás. Deseos de Estatus.

Nivel Tres. Facultades más elevadas del razonamiento, y buscan gratificar al máximo los deseos basados en el aspecto intelectual. Anhelo de sabiduría, conocimiento y respuestas a nuestros interrogantes.  Este es el nivel donde debería estar la masonería, o más bien dicho el masón, aunque muchos se quedan en el nivel dos y algunos la buscan para satisfacer solamente  el nivel uno.

            Estos tres niveles se entremezclan en una persona y el grado que le damos a cada una nos caracteriza como seres humanos únicos e irrepetibles.

            Vicente Huidobro nos habla de lo que -al parecer- es tocar la Luz y permanecer en ella y en cierta medida satisfacer el deseo más puro del ser humano:

“Heme aquí ante vuestros limpios ojos

Heme aquí vestido de lejanías

Atráss quedaron los negros nubarrones

Los años de tinieblas en el antro olvidado 

Traigo un alma lavada por el fuego

Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis

Traigo un cristal sin sombra, un corazón que no decae

La imagen de la nada y un rostro que sonríe

Traigo un amor muy parecido al universo

La Poesía me despejóó el camino 

Ya no hay banalidades en mi vida

¿Quién guió mis pasos de modo tan certero? 

            La pregunta que deja al aire el vate, quisiera que fuera respondida por mis Queridos Hermanos

            Desafíen a mi cerebro y construiré un templo, llénenme de formalidades y seré el ser más mundano y mediocre que pueda ser.

            A mis Queridos Hermanos, les pido Luz, para ser transmitida y compartida, para atraer a más personas a la masonería. Para que ser masón signifique crecer en dignidad e inteligencia, en compasión y compromiso fraternal, ser la Luz para el ignorante, la vasija del G.·.A.·.D.·.U.·. y humilde al retejado constructivo y cariñoso de los mayores.

            En  conclusión, ser masón hoy, es transformarnos para ser un gestor del cambio, perfeccionarse para beneficiar a la humanidad. Aprender a usar las herramientas del grado, y practicar con ellas para construir un mundo mejor. Los católicos van a misa no para entender por qué se persignan o por qué  tienen que parar y sentar durante el rito, sino para conectarse con algo más grande. Para nosotros debiera ser igual, el rito es importante porque nos ayuda a conectarnos con el G.·.A.·.D.·.U.·. y eso lo aprendemos con la práctica o el retejado. Por ende, el foco para atraer intelectuales, insatisfechos, buscadores, soñadores, constructores, arquitectos del nuevo mundo es entregarles las herramientas del perfeccionamiento y permitirles ser constructores de su destino. Sin formación en la perfección, simplemente no hay masón, el hombre o la mujer hace el rito, no el rito al hombre o  a la mujer. Ese es nuestro desafío.

            Es mi palabra

                                               Q:.H:. Juan Emilio Stäger

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