GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO. FÓRMULA O CAUSA PRIMERA

Rep:. Logia Conde Saint Germain Nº 8

GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO. FÓRMULA O CAUSA PRIMERA

INTRODUCCIÓN

            Reflexionar sobre la Causa Primera es la gran incógnita que ha inquietado al ser humano desde que éste adquiere conciencia de su Yo. Es una cuestión de gran complejidad, que puede abordarse desde el punto de vista religioso, filosófico,  científico y  desde la posición que tiene la Francmasonería sobre el tema.

            Cada punto de vista es en sí muy extenso y complejo, puesto que abarca la evolución de la humanidad toda, solamente recordemos que, hace 90 mil años, el hombre de Neanderthal sepultaba a sus muertos, y a partir  de este rito sagrado, toda la historia de la humanidad está construida sobre acontecimientos religiosos. Más tarde, los profetas y todos sus discípulos fueron sembrando el planeta con una diversidad de doctrinas que germinaron en otras tantas religiones principales  con valores que son comunes: El amor  a la naturaleza, a la inteligencia, a la bondad, a la creatividad, a la belleza y a la divinidad.

            Por otra parte tenemos que, la Masonería o Francmasonería ha tomado lo que le ha parecido mejor de la religión, la filosofía y de las ciencias de la arquitectura, para crear un nuevo Arte, y a través de él enseñar a sus adeptos.

            En esta oportunidad se analizará a grosso modo desde el punto de vista religioso y la posición de la Francmasonería.

DESARROLLO

El problema de la Causa Primera ha preocupado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. No hay sistema filosófico o pensador famoso, que no haya tratado de dar diversas soluciones a esta encarnizada lucha ideológica, radicada esencialmente entre

Religiones,  Metafísicas y Ciencias, tendencias básicas que a menudo  se entremezclan, para configurar nuevas ideas.

“Causa es un hecho que produce otro hecho” y aquella causa que fue capaz de crear el Universo, crear la vida y dar la inteligencia, es la Causa Primera.   Es el gran misterio del cual lo único que sabemos es que no ha sido obra de los hombres. Y si no ha sido obra humana, forzosamente han sido otras fuerzas, naturales o sobrenaturales, a las que la humanidad llama Dios.

La mentalidad primaria, junto con necesitar explicarse algunos fenómenos naturales que herían sus sentidos, necesitó protegerse ante el temor que experimentaba por lo desconocido, y por un sentimiento sobrenatural motivado por la angustia y la superstición, consideró cada fenómeno de la vida física como expresión material de seres superiores que gobernaban todos los campos de la actividad vital, que regían el agua y el viento, el rayo y el trueno, los astros y la tierra, la vida y la muerte. Además, la mente primitiva está llena de creencias sobre los espíritus que pueblan todas las cosas, y sobre la magia para contrarrestarlos o atraerlos.

La primitiva idea de los dioses se fue modificando a medida que la mente humana buscaba nuevas rutas para explicarse los fenómenos del universo, de la vida, del origen y fin de los seres. Son los judíos y los griegos los pueblos que logran superar su propia particularidad, que iniciaron el concepto de humanidad y su complemento de individualidad humana,  y por ello son los dos pueblos que fundaron nuestra civilización.

Ahora daremos un gran salto al siglo XV y XVI, durante los cuales, en medio de los conflictos filosóficos-teológicos, surge la Ilustración, movimiento intelectual formado por filósofos, científicos y también reformadores y teólogos, los que conformaron un circulo amplio que ha sido determinante en la historia del pensamiento cristiano occidental y, para una mayor comprensión, nos referiremos a la gran clasificación del pensamiento religioso: Teísmo, Deísmo y Ateísmo.

Teísmo: La palabra proviene del griego “theos” = Dios, que representa la creencia religiosa en un Dios único, personal y providente, que creó el Universo y lo mantiene. Puede tomar diferentes formas: monoteísmo (un Dios), politeísmo (varios dioses) o heroteísmo (un Dios principal, entre varios).

Los teístas definen a Dios como “el Dios de la tradición judeo-cristiana”, un ser espiritual  racional que es todopoderoso, omnisciente y el creador personal de todo lo que existe. En ocasiones puede decidir actuar en formas llamadas milagrosas.

Él  está siempre presente por ser la Causa Primera  subyacente a toda realidad, todo existe en Dios, aunque Él trascienda las cosas. Mediante pruebas y argumentos, de forma indirecta, llevan a concluir que el origen de todo es Dios inteligente y creador, pero sin entenderlo como creación temporal.

Deísmo: Palabra del latín “Deus” = Dios. Las raíces del deísmo están en los antiguos filósofos griegos y en la filosofía aristotélica de la Causa Primera. Esta postura aparece durante el renacimiento con el soporte de científicos ingleses e italianos como Galileo y Newton, y en el período de la Ilustración, a partir de escritos de autores ingleses y franceses. También influyeron mucho los teólogos y filósofos medievales, concretamente Santo Tomás de Aquino, del cual tomaron muchos argumentos a favor de Dios y, por supuesto usaron ideas prestadas a filósofos cristianos.

Pese a toda la oposición, los Deístas impusieron sus ideas basadas en algunos principios como: la creencia en un Dios creador y diseñador inteligente del  universo y de sus procesos naturales y, que no produce milagros que desafíen las leyes físicas ni interviene en forma sobrenatural en los asuntos humanos. Dios no se revela a los hombres a través de sacerdotes o seres iluminados, sino a través de la naturaleza. Según esto, el Deísmo es una creencia racional en Dios, pero sin aceptar los credos, dogmas o libros sagrados de una religión particular escritos por humanos.

Ateísmo: Palabra, cuyo origen proviene del griego a=no   theos= Dios. Se puede definir  como la ausencia de creencia en la existencia de dioses,  específicamente, el Dios del Cristianismo. Son no creyentes por elección, después  de haber estudiado en profundidad las distintas religiones, ellos han tomado una decisión cuidadosa para rechazar las creencias religiosas. Algunos sostienen que si Dios es esencialmente indetectable, significa que no interactúa con nuestro universo, por lo tanto, no tiene ninguna importancia saber si existe o no. Así, el ateo escéptico asume por defecto que Dios no existe. Finalmente reflexionaremos sobre la posición de la Francmasonería.

La Gran Logia Mixta de Chile formada por Francmasones de ambos sexos (valga la redundancia), fraternales, unidos  sin distinción de  razas, religiones ni filosofías, respetuosa de todas las creencias, sus miembros buscan, ante todo, el desarrollo moral, intelectual y espiritual. No profesa dogma alguno, trabaja en la investigación  de la Verdad.  De ahí que en los Talleres, las discusiones o debates relacionados con las cuestiones políticas, sociales o religiosas no podrán, en caso alguno, tener otra finalidad  que la de ilustrar a sus miembros y capacitarlos para cumplir sus deberes de Francmasón con mayor conocimiento de  causa.

Respetando toda interpretación, la Gran Logia Mixta de Chile reconoce el símbolo de G:.A:.D:.U:. (Gran Arquitecto del Universo) como tradicional de la Francmasonería Universal. La  expresión simbólica  G:.A:.D:.U:. que se usa en las invocaciones, y para el auspicio de los trabajos, es un llamado personal a cada uno de los QQ:.HH:. y HHas:., para que obren de acuerdo a su más alta  concepción moral, dependiendo de la creencia religiosa u opinión, en la que cada cual sintetice su concepción, ya sea en su Dios o en un Principio Filosófico.

G:.A:.D:.U:. es el título aplicado, en el lenguaje simbólico de la Francmasonería,  a la Deidad. Una sociedad fundada en los principios de arquitectura, que aplica los términos  de esa ciencia a los fines morales, y cuyos miembros profesan ser arquitectos del templo espiritual, obviamente deben considerar el Ser Divino bajo cuyas leyes sacrosantas se encuentran construyendo ese edificio, como su Maestro Constructor o Gran Arquitecto.

La Gran Logia Mixta de  Chile, en su declaración de principios dice “La invocación al G:.A:.D:.U:. que preside todos sus trabajos, es el símbolo del principio regulador, absoluto e infinito que rige al Universo y de la aspiración de perfeccionamiento presente desde siempre en el alma del hombre”.

Por consiguiente todos los Talleres de la Obediencia deben, trabajar de acuerdo con sus conceptos filosóficos propios  a LA GLORIA DE GRAN ARQUITECTO DE UNIVERSO, sin que esté permitido ningún otro símbolo de invocación.

CONCLUSIONES

Al proponerse unir fraternalmente a los hombres y mujeres, a pesar de todo cuanto tiende a separarlos, la Francmasonería Moderna ha tenido buen cuidado de no imponer a sus adeptos sistema alguno de creencias marcadamente delimitado.

Fiel a esta actitud, esta fraternidad organizada deja campo abierto a todas las discusiones y se abstiene de  pronunciarse sobre ninguna  determinada. A todas las cuestiones la Francmasonería contesta siempre por medio de símbolos enigmáticos de por sí,  y que invitan a la reflexión.

Buscando la verdad es cuando comprendemos que se nos escapa, y entonces aprendemos a tener indulgencia con los errores de los demás, y en adelante nos abstenemos de condenar, practicando la tolerancia, virtud por excelencia de los Francmasones.

La Masonería no pretende enseñar a los hombres y mujeres lo que deben creer, en cambio, todo ser humano, animado del deseo verdadero de buscar la verdad, debe hacerlo con sus propias fuerzas y con absoluta independencia o libertad de conciencia.

ES MI PALABRA

L. G. B.

M. M.

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