Condiciones históricas y simbólicas del Esoterismo en la Masonería

Rep:. Logia Conde Saint Germain Nº 8

Condiciones históricas y simbólicas del Esoterismo en la Masonería

Esoterismo proviene del Griego “Esotero”, dentro, desde dentro, interior, íntimo, unido al prefijo “ismo” es un término genérico usado para referirse al conjunto de conocimientos, enseñanzas, tradiciones, doctrinas, técnicas, prácticas o ritos de una corriente religiosa o filosófica, que son secretos, incomprensibles o de difícil acceso y que se transmiten únicamente a una minoría selecta denominada iniciados, por lo que no son conocidos por los profanos.

La estructura simbólica y ritual, (“no humana”), propia del simbolismo constructivo, enraizada en la gnosis perenne y transmitida unánimemente por las sucesivas generaciones del esoterismo tradicional, es legada expresamente por las últimas órdenes de constructores a la Masonería en el siglo XVIII y de esta forma que llega hasta nuestros días. Este legado, “arca tradicional de los símbolos”, contiene las palabras, grados e instrumentos correspondientes a la vía iniciática tradicional.

No es, cabe decir, el depósito simbólico y ritual conferido a la Masonería, un compendio de impresiones y voluntades, bien al contrario implica la transmisión de una suma simbólica unánime, enriquecida en la diversidad de escuelas, sociedades y doctrinas que han dejado su testimonio a lo largo del tiempo.

La Masonería tiene su origen en el siglo III, en el propio punto de partida del Hermetismo. La sucesión de su legado conlleva gran número de aportaciones: comunidades precristianas y cristianas, escuelas agnósticas, filosofía griega y pitagorismo, Misterios de Egipto y de Alejandría, colegios de arquitectura y de construcciones, cábala hebrea, simbólica hermético-alquímica y órdenes rosacruces de constructores, que son los que legan a la Masonería los rituales propios al simbolismo constructivo tradicional.

Numerosas circunstancias concurren también a la historia de la Masonería.  Hay un aspecto fundamental, previo a cualquier otra consideración: la Masonería es una orden tradicional de Occidente, enraizada en sus primeras sociedades, y cuyo desarrollo doctrinal en el tiempo revela la unicidad del proceso cosmogónico que hila la cadena de su esoterismo tradicional. La Masonería no es una asociación religiosa, si bien guarda respeto máximo a esta materia, su estructura y reglamento no corresponden al ámbito devocional o místico. La vía propia al masón es de carácter iniciático y observa en el orden simbólico y ritual respectivo a la construcción del templo, la fuente original e inmutable para acceder a los misterios del ser y del universo. Al simbolismo ritual que determina este proceso constructivo se le denomina esoterismo tradicional. No se trata, en efecto, de una suma de personalidades que coinciden más o menos en sus visiones, en unos u otros acuerdos o beneplácitos, bien al contrario, se trata de la transmisión de una estructura cosmogónica unánime, esencialmente ajena a cualquier forma de modificación. En ello el carácter simbólico-ritual de la transmisión masónica, adquiere un valor supremo. La Masonería concede tres grados: aprendiz, compañero y maestro:   El grado de maestro comporta una nueva herencia de grados que se denominan altos grados. En algunas épocas la transmisión aparece borrosa y expuesta a múltiples consideraciones, en otros momentos la transmisión contiene fuerza recapituladora y adquiere brillo y esplendor.

Sabemos que la Francmasonería es heredera de los Antiguos Misterios provenientes de sociedades secretas de los pueblos más antiguos de la humanidad, que basaban su filosofía en el estudio de las ciencias ocultas como la Cábala, la Magia y el Hermetismo. La cábala es la ciencia tradicional de los hebreos que busca poner al descubierto los secretos de la creación y de la naturaleza.   Por su relación con las letras del alfabeto hebreo y los diez números, podría dominarse las matemáticas del pensamiento humano. La palabra Kabbala proviene del hebreo y quiere decir tradición, lección, enseñanza. Los Cabalistas opinan que su tradición es tan antigua como el mundo.

El método cabalístico se compone de treinta y dos medios o instrumentos de aprendizaje que se denominan las treinta y dos vías del conocimiento, representadas por los diez primeros números denominados Sefirot, más las veintidós letras del alfabeto hebreo y de cincuenta sujetos, que se llaman las cincuenta puertas del conocimiento. La Cábala se divide en cuatro ramas principales: la Gema tría, la Temura, la Mercavat y el Berechit.   La Magia o ciencia de los Magos proviene de Persia y Caldea hace unos cien mil años A.C., donde un grupo de sabios se unieron para formar una asociación mística bajo el nombre de MAGOS (palabra proveniente del Cáucaso Magh, grandeza), cuyo objetivo era conservar los secretos de las Artes y Ciencias de los tiempos primitivos. De allí pasó a Egipto y luego a la civilización Greco-Romana.

En los rituales de los diversos grados de la masonería se nota la influencia de la Magia, como por ejemplo:  el Mercurio la Tierra, el Trigo en el cuarto de reflexiones, el Fuego en los viajes, la Transmutación de Recipiendario, la estrella de cinco y seis puntas, el simbolismo de Astrología en las doce columnas del Templo, la utilización de imágenes como el águila bicéfala y otros símbolos de diferentes grados, estos elementos fueron asimilados y entrecruzados con los de otras filosofías, para dar cuerpo a la masonería especulativa.

En cuanto al Hermetismo, en todos los manuscritos antiguos que contiene la historia del gremio se hace mención de Hermes como uno de los fundadores de la masonería. Existen dos personas con el nombre de Hermes que se mencionan en la historia sagrada. La primera es Hermes divino, llamado por los romanos Mercurio y por los egipcios Thot, como dice Diodoro Siculo Thot-Hermes es el Dios mago que aparece junto a Isis cuando ésta quiere devolverle la vida a Osiris, “el vino a enseñar la grandiosa doctrina secreta de la luz interior a los sacerdotes de los templos. Les enseñó que la Luz era Universal y que esa luz era Dios, quien mora en todos los corazones de los seres humanos. El segundo es Hermes Trismegisto, quien fue un famoso legislador, sacerdote y filósofo egipcio, que vivió hacia el año 2.630 A.c., Hermes enseñó a los hombres la escritura, la música, la medicina, la astronomía, el ceremonial para el culto de los dioses, también enseñó a ciertos discípulos las ciencias secretas, tales como la magia, la alquimia, la astrología.

La doctrina hermética es sin duda la corriente esotérica que más ha influido en el esoterismo occidental. Sus textos han sido estudiados por los filósofos a través del tiempo. El Hermetismo es la ciencia de la naturaleza oculta en los jeroglíficos y símbolos del antiguo Egipto. Es la investigación del principio de la vida, es la ciencia de las propiedades ocultas, de las virtudes escondidas y de las relaciones que se establecen en los tres reinos del mundo. Estos reinos dejan aparecer entre sí afinidades y rechazos: vegetales, minerales y animales entretejen con los astros lazos que permiten la aprehensión de cadenas o de series susceptibles de comprender los secretos de la naturaleza. Para esta comprensión se necesita, no obstante, una iniciación previa, ya que en efecto, entre el mundo sideral investido por la voluntad divina, el hombre y la naturaleza establecen una serie de relaciones que por sí sola es difícil de para expresar.

La Francmasonería en sus orígenes contó entre sus fundadores a trasmisores de diversas corrientes herméticas, pitagóricas, cabalistas, mitraicas, sincretista, hinduista, cristianas etc., que con el correr del tiempo se fueron entrelazando armónicamente hasta dar origen a un sistema de grados enmarcados en una filosofía masónica.

Este cuerpo filosófico liga al francmasón mucho más a los valores humanos que a la devoción de Dios, lo cual lo hace menos teósofo y un poco más antroposófico. Los neoplatónicos utilizaban un idioma geométrico para describir los cuatro niveles de la existencia, el cual se puede describir así: el punto, la parte esencial representa la divinidad frente a todo, ésta se proyecta a toda la existencia a través de niveles cada vez mas complejos, la línea representa el espíritu, la superficie la psique, el alma y finalmente el sólido la materia. La francmasonería se ocupa de la superficie, esto es de la psique, pero sin las otras partes del sistema metafísico. El sistema filosófico de la masonería concibe al hombre formado por un cuerpo, una psique, un alma, un espíritu y un contacto con la fuente divina. En términos específicos representa la psique mediante el Templo de Salomón, que se describe como un templo de tres niveles dentro del cual se puede tener conciencia de la presencia de la divinidad. Se puede encontrar un paralelismo entre este sistema y el modelo psicológico de Jung, el patio del templo corresponde a la conciencia individual y su desarrollo se realiza en la Cámara de Aprendices, en la cual el recién iniciado recibe simbólicamente una mirada al interior de la naturaleza de su psique y que se representa como la Piedra Bruta.

La Francmasonería entrega sus secretos a través de la Iniciación progresiva, es depositaria de los misterios del Apocalipsis y del Zohar. Sus doctrinas filosóficas se desarrollan en ese simbolismo que es la característica especial de su enseñanza masónica, y son las que relatan la pérdida y el reencuentro de la palabra, a la vez que investigan la verdad divina, ella nos conduce a la comunicación inmediata relacionada con las ideas profundas del mundo antiguo. Su objeto de culto es la verdad representada por la Luz del Conocimiento. Su veneración va dirigida sobre todo a la razón, bien comprendida como conciencia, pero se demuestra muy poco inclinado a automatismo reglamentado por las religiones. Su fundamento es el orden eterno. Su principio es la justicia inmutable que rige las leyes del Universo.

Enseña la igualdad en el orden jerárquico y considerará como necesario los grados de la iniciación y a la clasificación de los hermanos por orden de estudio y méritos, admitiendo todas las creencias pero rechazando las doctrinas y cultos que ultrajan la naturaleza. En ella tienen cabida todos los hombres libres y de buenas costumbres, respetuosos de las leyes, amantes del conocimiento y creyentes en un ser supremo.

La Francmasonería, como Escuela Iniciática, es heredera de las Tradiciones  Antiguas, por lo tanto practica la Iniciación selectiva de sus miembros y les da una enseñanza esotérica interna repartida en grados, la que sólo estudian y comprenden los hombres de alma y facultades privilegiadas, estando la misma reflejan por símbolos que representan los más Altos Misterios y que constituye el esoterismo en la Orden.

ES MI PALABRA
J. J. A.

Maestro Francmasón

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